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- Cuando los demonios cantan

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Mensual

Toda la poesía desdibujada:

mana sangre el cuerpo a borbotones.

Ser mujer es casi ser verano.

Una lleva el fuego bajo el vientre

y la luna presa en cada párpado.

Dolores ancestrales nos ensanchan las heridas.

El ojo de nuestras madres -Safo, Medea, Eva, MarÌa-

nos ve piadoso, perfecto

por la hendidura que nombra la cicatriz femenina.

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Viajes

Los cabellos son versos al aire,

lúgubres galeras que naufragan

en la costa negra de tu axila.

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Penumbra

A veces era un tálamo siniestro,

la luna pavorosa, el terraplén

donde las manos nos sudaban de repente

al brincar al otro lado,

el musgo crecido sobre el hormigón de la baranda,

las espinas del limonero en los brazos

o a veces sólo el rostro que hizo el viento

al ondear la hierba en ambos lados del camino.

Él estaba en todas partes, como el polvo.

Las cosas emigraron con el tiempo,

esa herida del tapiz,

una mancha de madera en la pared

y el espejo roto de vergüenza.

Debí entonces aprender que para no perdernos

hay que abrazarnos al cuerpo de los que no están.